Contáctanos en el 968 242 258

Derecho Concursal

Derecho Concursal

FRESH START: ¿UNA VIDA MÁS ALLÁ DEL CONCURSO?

PERSONAS FÍSICAS VS. PERSONAS JURÍDICAS

Hasta fechas recientes, el tratamiento que daba la Ley a aquellos concursos de acreedores en los que no se lograba superar la situación de insolvencia era muy distinto dependiendo de que el deudor fuese una persona jurídica o una persona física. Así, mientras que la persona jurídica desaparecía del tráfico jurídico una vez liquidado su patrimonio, la persona física seguía respondiendo de las deudas pendientes con sus bienes futuros.

Así, por ejemplo, era frecuente que una sociedad entrase en concurso a causa de los préstamos contraídos para financiar su actividad, con el aval de su administrador, y finalmente la sociedad desapareciera dejando a su administrador como único responsable de aquellos.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD

Ante esta acusada disparidad de trato, eran muchas las voces que venían reclamando una solución más acorde a las que ya existen en otros países de nuestro entorno. En este sentido, es paradigmático el modelo estadounidense, el cual concede una fresh start o segunda oportunidad a los deudores de buena fe que cumplen determinados requisitos.

En nuestro país, pese a ciertos pronunciamientos judiciales muy notables, el verdadero avance en la materia se produjo con la entrada en vigor de la Ley 14/2013, de 27 de septiembre, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización.

Esta Ley establece que el deudor persona física solo tendrá que responder del 25 % de su pasivo ordinario (remisión que puede llegar a ser total, si antes del concurso se ha intentado un acuerdo extrajudicial de pagos) siempre que se den las siguientes condiciones:

  • Que el concurso sea declarado fortuito.
  • Que el deudor no haya sido condenado por el delito de insolvencia punible o cualquier otro singularmente relacionado con el concurso.
  • Que se hayan satisfecho todos los créditos contra la masa, los privilegiados y, en su caso, el 25% de los ordinarios.

Con esta nueva regulación se pretende facilitar que, ante un fracaso empresarial, el deudor de buena fe pueda retomar su actividad, estimulando así la riqueza y el empleo.

¿ME CONVIENE SOLICITAR EL CONCURSO?

La decisión de solicitar o no el concurso ha de adoptarse con calma y contando con el asesoramiento adecuado. Así, por ejemplo, en el caso de una persona física, no tendrá mucho sentido solicitar el concurso si la mayor parte de la deuda procede de préstamos hipotecarios, puesto que el deudor seguirá respondiendo de los mismos y además se generarán mayores gastos. Sin embargo, si la deuda deriva principalmente de avales prestados a una sociedad, el concurso puede ser una opción a tener en cuenta.

En cualquiera de los casos, será conveniente actuar con celeridad y, si finalmente se decide solicitar el concurso, hacerlo cuando sea necesario y no cuando sea imprescindible. Igualmente, habrá que acudir al concurso con cierta liquidez para poder pagar los créditos contra la masa y los privilegiados.

Si está pensando en solicitar su concurso como persona física, no dude en ponerse en contacto con nosotros y le informaremos sin compromiso sobre el derecho concursal.