Cómo miden los bancos el riesgo financiero – tabla de ratios

Actualizado: hace 15 horas

El nuevo informe de riesgo de las entidades financieras


Con fecha 28 de abril de 2015 se publicó en el Boletín Oficial del Estado la ley 5/2015 de fomento de la financiación empresarial. En esta ley, entre otros aspectos, se regulan los derechos de las pymes en supuestos de cancelación o reducción del flujo de financiación.


Posteriormente, en circular del Banco de España publicada en BOE el día 11 de Julio de 2016, se define la metodología a utilizar por parte de las entidades financieras a la hora de evaluar la calificación de riesgo de sus clientes pymes y autónomos, uno de los aspectos a tener en cuenta según la nueva ley a la hora de que la entidad financiera decida “cortar el grifo”.


Esto es importante ya que se estandarizan en cierto modo (aunque no exactamente como se podrá apreciar) los criterios por el cual una entidad financiera califica el riesgo que tiene un cliente, reduciendo la inseguridad anterior en la cual cada entidad podía emplear los criterios que considerase oportunos a la hora de decidir si un cliente era más arriesgado (le prestaré a un mayor tipo de interés y/o comisiones o incluso no le prestaré) o menos.


La metodología de este nuevo informe de riesgos está estructurada de forma que se analicen tres variables:

  1. Situación financiera

  2. Variables cualitativas

  3. Variables conductuales

1.- Situación financiera


Mediante los datos de las últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil (o la última información fiscal en caso de autónomos) la entidad financiera determina con diversos ratios las posiciones en cuanto a las áreas como la solvencia y la rentabilidad.


En concreto se utiliza la siguiente tabla de ratios:



Estas ratios se compararán con las del sector para ver la posición relativa de la empresa respecto a este. Para ello se hará uso de las ratios sectoriales disponibles en la Central de Balances del Banco de España.


Una vez analizada la situación financiera, la entidad le colocará una calificación entre “muy buena, buena, regular, débil o no disponible”.

Es muy importante indicar que, a pesar de que se parte de datos objetivos (ratios numéricos) la calificación posterior puede ser subjetiva en la medida en que haya varios ratios positivos o varios negativos por ejemplo.

2.- Variables cualitativas


La entidad financiera analizará en este apartado, como mínimo, la antigüedad del cliente en dicha entidad y también la del negocio, así como el sector económico en el que opera.

Además de esto, opcionalmente puede valorar también la experiencia de los socios así como el apoyo por parte de otras empresas del grupo si las hay.


Al igual que en el apartado anterior, tras este análisis la entidad calificará las variables cualitativas como “positiva, neutra o negativa”.


Y aunque todo ello por supuesto debe ir oportunamente justificado, surge de nuevo el problema de la subjetividad.

3.- Variables conductales


Por último, la entidad valorará el comportamiento del cliente y su evolución en todas las relaciones contractuales en las que haya sido parte. En concreto tendrá en cuenta:

  1. Que hayan o no posiciones vencidas no abonadas.

  2. Frecuencia de impagados, mediante registros de los mismos tales como los del Registro de Aceptaciones Impagadas (RAI) o el de la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF)

  3. Descubiertos en cuenta del último ejercicio y su recurrencia

  4. La información contenida en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE)

Una vez mas, se calificará el comportamiento de estas variables como “positiva, neutra o negativa”. Y una vez más, deberá ir debidamente justificado.

Lo curioso de esto es que la entidad financiera puede ponderar estos tres aspectos, situación financiera, variables cualitativas y variables conductales, como considera.

Por lo que para una entidad la situación financiera puede ser muy importante y ponderar un 50% de la “nota final” de la calificación de riesgo y para otra este aspecto puede no interesarle demasiado y ponderar un 15% por ejemplo.

Como resultado de la evaluación de estas tres magnitudes, se calificará a la empresa como de “riesgo bajo, medio-bajo, medio-alto, alto o no disponible”.

Benéficos de un análisis del riesgo por un externo


Para la empresa siempre es conveniente “vacunarse” contra todas las adversidades posibles y ésta lo es.


Para ello, conviene que un externo (la empresa analizándose a si misma no parece ser muy objetiva) le haga el análisis de riesgos a la empresa según su criterio.

Con esto se obtienen dos beneficios principalmente:

  1. Saber donde está la empresa en todos los aspectos que el banco analiza para calificar su riesgo y por tanto, qué debe mejorar para que no se le califique como de riesgo alto.

  2. En caso de que la entidad decida dejar de financiar a la empresa y le entregue su propio informe de riesgos para justificarlo, tener otro realizado mediante la misma normativa que pueda rebatirlo.




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